Agua Saludable para La Laguna opera la tercera potabilizadora más grande de México
Agua Saludable para La Laguna opera la tercera potabilizadora más grande de México
La planta potabilizadora del programa Agua Saludable para La Laguna, ubicada en el ejido San Jacinto, en Lerdo, Durango, se consolidó como la tercera instalación de su tipo más grande de México, con una capacidad de diseño de 6.34 metros cúbicos por segundo distribuidos en diez módulos. El objetivo del proyecto es sustituir el abastecimiento por pozos —con presencia histórica de arsénico en el agua subterránea— por agua superficial del río Nazas ya potabilizada.
La infraestructura, construida sobre 24 hectáreas, está proyectada para entregar hasta 200 millones de metros cúbicos al año a nueve municipios de Coahuila y Durango, con un horizonte de atención de alrededor de 2 millones de habitantes hacia 2045. Por ahora opera tres de sus diez módulos, y el resto avanza en distintas etapas de habilitación.
El tren de tratamiento combina floculación horizontal, sedimentación de alta tasa, filtración, cloración y poscloración, un esquema convencional pero robusto para agua superficial con carga variable de sólidos. La autoridad reporta que el agua entregada cumple con la NOM-127-SSA1-2021, la norma vigente de calidad del agua para uso y consumo humano.
Puntos clave
- Capacidad de 6.34 m³/s en diez módulos; tercera potabilizadora más grande del país.
- Sustituye agua de pozo con arsénico por agua superficial tratada del río Nazas.
- Hasta 200 millones de m³ anuales para nueve municipios de Coahuila y Durango.
- Cobertura proyectada de cerca de 2 millones de habitantes al año 2045.
- Tren de tratamiento: floculación horizontal, sedimentación de alta tasa, filtración, cloración y poscloración.
- Operan tres de los diez módulos; el agua entregada se reporta conforme a la NOM-127-SSA1-2021.
Implicaciones
La Laguna es el caso de estudio mexicano por excelencia de hidroarsenicismo: décadas de sobreexplotación del acuífero elevaron la concentración de arsénico a niveles asociados con daño crónico a la salud. Que la solución elegida sea trasvase superficial más potabilización centralizada —y no tratamiento en cada pozo— fija un precedente de política pública para otras regiones áridas del norte con el mismo problema, como partes de Zacatecas, Chihuahua y San Luis Potosí. El reto ahora se desplaza aguas abajo: la capacidad instalada solo se traduce en agua de calidad en la llave si las redes municipales de distribución, con pérdidas físicas altas en varios de los nueve municipios, se rehabilitan al mismo ritmo al que se habilitan los módulos restantes de la planta. Para el sector, ahí está la oportunidad: macromedición, sectorización y control de fugas en la última milla.
Fuente original: Agencia de Noticias MX
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