La desaladora de Rosarito se queda sin constructor por segunda vez
La desaladora de Rosarito se queda sin constructor por segunda vez
El fallo estaba programado para el 22 de mayo. La primera piedra, para el 1 de junio. Hoy, en Playas de Rosarito, no hay ni ganador ni obra.
Siete consorcios presentaron propuestas para construir la que se proyecta como la desaladora más grande y moderna de América Latina, según la cobertura de La Silla Rota y El Imparcial. Conagua las revisó todas — evaluación técnica, legal y económica — y ninguna alcanzó la calificación mínima. La licitación se declaró desierta.
Por segunda ocasión.
¿Por qué no cierra el contrato?
El proyecto no es menor: 2,200 litros por segundo para la zona Tijuana-Rosarito, una inversión federal superior a los 10,000 millones de pesos y otros 4,600 millones del gobierno de Baja California en obras complementarias de distribución, con conclusión prevista en 2029. Para el ejercicio 2026, la federación ya programó 2,500 millones.
Que siete jugadores compitan y ninguno pase el filtro sugiere menos un problema de apetito que de términos: riesgo, precio y plazos que no terminan de cerrar para los grandes consorcios constructores. La tercera ronda — todo apunta a que la habrá — difícilmente saldrá al mercado con las mismas condiciones.
El proyecto, eso sí, no está congelado. El 8 de junio, el titular de la SIDURT, Arturo Espinoza Jaramillo, informó que la desaladora ya superó las etapas de viabilidad ambiental y normativa, y que se gestionan los derechos de vía y los terrenos para los tanques de almacenamiento, según Rosarito Noticias.
¿Qué significa para el sector?
Para los EPC y los tecnólogos de membranas, la lectura es directa: viene una tercera licitación con términos probablemente ajustados, y los que entendieron por qué fallaron las dos primeras llegan con ventaja.
Para los financiadores, el tamaño del compromiso federal — 2,500 millones ya etiquetados este año — indica que el proyecto tiene prioridad política, no solo técnica.
Y para Tijuana y Rosarito, cada mes de retraso significa lo mismo: seguir colgados del río Colorado, justo cuando la frontera norte necesita diversificar sus fuentes.
La desaladora más grande de América Latina sigue siéndolo. Por ahora, solo en el papel.
Fuente original: La Silla Rota
Más fuentes: El Imparcial · Rosarito Noticias