La sed de la IA: centros de datos presionan el agua de México, Brasil y Chile
La sed de la IA: centros de datos presionan el agua de México, Brasil y Chile
Cada prompt que se escribe en un chatbot termina, en algún lugar del mundo, en un edificio sin ventanas que necesita enfriarse. Y enfriarse, casi siempre, significa agua.
Un centro de datos de hiperescala puede usar hasta 19 millones de litros al día — el consumo de una ciudad de 50,000 habitantes —, según la investigación de Mongabay Latam sobre los conflictos que la infraestructura de la inteligencia artificial está abriendo en la región. El mundo construye entre 120 y 130 de estas instalaciones al año; hacia 2030 serían unos 800 nuevos.
Querétaro, zona cero
Brasil, México y Chile concentran los centros de datos para IA de la región — con una legislación que, a diferencia de la europea, no fija estándares de agua y energía, señala la misma investigación.
El capítulo mexicano tiene dirección: Querétaro, el estado con más instalaciones de hiperescala del país. México suma 34 centros de datos con un consumo de 250 megawatts, la mitad en el centro del país y unos 15 alrededor de la comunidad de Viborillas, de acuerdo con N+. Microsoft declaró 40 millones de litros usados por sus tres centros queretanos en su año fiscal 2025 — comparable al agua de uso público otorgada al municipio de Colón, de 67,000 habitantes —, con una eficiencia de 0.24 litros por kilowatt-hora. Las comunidades vecinas, mientras tanto, reportan cortes de agua más frecuentes; la mayoría de las instalaciones opera en parques industriales exentos de manifestación de impacto ambiental.
¿Amenaza o cliente?
Para el sector watertech, este fenómeno es las dos cosas a la vez.
Es presión regulatoria en formación: los congresos y las autoridades del agua tarde o temprano van a exigir transparencia y estándares, y quien mida y reporte tendrá ventaja sobre quien opaque.
Y es el cliente industrial de más rápido crecimiento de la región. Los hyperscalers necesitan exactamente lo que el sector vende: enfriamiento eficiente, reúso, medición fina y datos auditables para sostener sus propias metas hídricas. El corredor Querétaro–São Paulo–Santiago es hoy un mapa de demanda.
La IA no va a dejar de tener sed. La pregunta es si el agua que beba será medida, tratada y reusada — o simplemente tomada.
Fuente original: Mongabay Latam
Más fuentes: N+ · El Desconcierto