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La grieta de 200 metros en Galeana: la UANL la vincula a la sobreexplotación de acuíferos

Curaduría Watertech.lat

La grieta de 200 metros en Galeana: la UANL la vincula a la sobreexplotación de acuíferos

Una fractura de cerca de 200 metros de longitud aparecida en el municipio de Galeana, Nuevo León, cerca del Cerro del Potosí, movilizó a Protección Civil y a especialistas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Tras la inspección, los investigadores concluyeron que la grieta no es reciente y que su origen está muy probablemente ligado a la extracción de agua subterránea para uso agrícola en la zona.

El equipo de la UANL descartó que el fenómeno esté asociado a la recién identificada falla de Santo Domingo o a incendios subterráneos de antiguos depósitos de turba del Paleolago del Potosí, y señaló que no existe un riesgo inmediato para las comunidades cercanas. El diagnóstico apunta, en cambio, a la subsidencia del terreno: cuando se extrae agua de un acuífero por encima de su recarga, los sedimentos se compactan y la superficie se agrieta.

El episodio conecta un evento geológico visible con un problema estructural del país —el abatimiento de los mantos acuíferos— y ofrece una señal de alerta temprana sobre las consecuencias físicas de la sobreexplotación hídrica en regiones agrícolas del norte de México.

Puntos clave

  • Grieta de ~200 metros en Galeana, Nuevo León, cerca del Cerro del Potosí.
  • La UANL la vincula a la extracción de agua subterránea para agricultura, no a una falla sísmica.
  • Se descartó relación con la falla de Santo Domingo y con incendios de turba del Paleolago del Potosí.
  • Los investigadores señalan que no hay riesgo inmediato para las comunidades cercanas.
  • El caso evidencia la subsidencia por compactación del acuífero sobreexplotado.

Implicaciones

La grieta de Galeana pone rostro físico a un fenómeno que suele ser invisible: el agotamiento de los acuíferos por extracción superior a su recarga. Para el sector, refuerza la urgencia de ordenar las concesiones agrícolas de agua subterránea, tecnificar el riego y monitorear la subsidencia del terreno como indicador de estrés hídrico. En un contexto de más de una decena de cuencas con disponibilidad crítica, casos como este anticipan mayores costos de infraestructura y riesgos para caminos, viviendas y cultivos si no se equilibra el balance entre extracción y recarga.

Fuente original: El Horizonte

Más fuentes: Ecoosfera · Milenio (vía Agua.org.mx)