Clima y sequías

Nuevo León arranca julio de 2026 con presas casi llenas: La Boca 96% y Cerro Prieto 95%

Curaduría Watertech.lat

Nuevo León arranca julio de 2026 con presas casi llenas: La Boca 96% y Cerro Prieto 95%

Los tres embalses que abastecen al área metropolitana de Monterrey iniciaron julio de 2026 con niveles de almacenamiento cercanos a su capacidad máxima, de acuerdo con los reportes diarios de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y de Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey. Al 3 de julio, La Boca —en Santiago— se ubicaba por encima del 96% de su capacidad, mientras que Cerro Prieto, en Linares, rondaba el 95%. El Cuchillo, la mayor fuente de suministro para la ciudad, conservaba el mayor volumen almacenado, cercano a los 685 millones de metros cúbicos.

El panorama contrasta de forma drástica con el verano de 2022, cuando Monterrey vivió su episodio de "Día Cero": Cerro Prieto quedó prácticamente seca, La Boca se desplomó a mínimos históricos y millones de regiomontanos enfrentaron cortes y tandeos durante meses. La recuperación de los últimos ciclos de lluvia, sumada a un temporal 2026 más benigno en el noreste, ha devuelto a las presas a niveles que no se registraban desde antes de la crisis.

Aun así, autoridades y especialistas advierten que el respiro no equivale a seguridad hídrica estructural. El crecimiento poblacional e industrial del corredor Monterrey-Saltillo, la alta evaporación y la dependencia de la lluvia mantienen a la metrópoli entre las más vulnerables del país frente a la próxima sequía.

Puntos clave

  • Al 3 de julio de 2026, La Boca superaba el 96% y Cerro Prieto el 95% de su capacidad, según Conagua y Agua y Drenaje de Monterrey.
  • El Cuchillo, principal fuente del área metropolitana, almacenaba alrededor de 685 millones de m³.
  • Los niveles contrastan con el "Día Cero" de 2022, cuando Cerro Prieto quedó casi vacía y hubo tandeos prolongados.
  • La recuperación responde a temporadas de lluvias favorables y a un 2026 más húmedo en el noreste.
  • El área metropolitana sigue siendo estructuralmente vulnerable por su demanda creciente y su alta evaporación.

Implicaciones

Para el sector, el llenado de las presas de Nuevo León abre una ventana para invertir en resiliencia —reúso, reducción de fugas, nuevas fuentes de abasto y diversificación— en lugar de administrar la emergencia. La lección de 2022 es que la abundancia hídrica es cíclica: aprovechar los años húmedos para blindar la infraestructura y la gobernanza del agua determinará qué tan bien resiste Monterrey la siguiente sequía.