Clima y sequías

La sequía toca mínimos de seis años; Sinaloa enciende las primeras alertas

Curaduría Watertech.lat

La sequía toca mínimos de seis años; Sinaloa enciende las primeras alertas

Hace dos años, el mapa del Monitor de Sequía de México era una mancha café que cubría tres cuartas partes del país. Hoy ese mismo mapa está casi en blanco — y justo por eso, los siete puntos que acaban de aparecer en Sinaloa llaman tanto la atención.

Al corte del 31 de mayo, Conagua clasificó con sequía moderada a Ahome, Angostura, Badiraguato, El Fuerte, Guasave, Mocorito y Salvador Alvarado: los primeros municipios sinaloenses del año en entrar a esa categoría, según reportó Línea Directa. Llegan tras meses en los que el estado figuraba sin sequía o apenas como "anormalmente seco".

El país más húmedo en seis años

El contexto nacional es el mejor en mucho tiempo. En mayo de 2024, la sequía moderada a excepcional cubría 76% del territorio; en mayo de 2025, 49%. Para enero de 2026 había caído a 7.4% — su nivel más bajo desde enero de 2020, de acuerdo con La Jornada — y el reporte oficial del SMN al 15 de abril la ubicó en 4.3%.

Conagua presume más de dos mil municipios libres de sequía en 13 estados. Pero la letra chica del monitor nunca desaparece: Coahuila, Chihuahua, Nuevo León, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas mantienen municipios con afectaciones.

¿Por qué importan siete municipios en un mapa casi blanco?

Porque ahí está la lección incómoda del agua mexicana: de 76% a 4% en dos años — y de regreso, cuando toque. Esa volatilidad es estructural, no anecdótica.

Para los organismos operadores y los módulos de riego del noroeste, los focos D1 en plena antesala del temporal marcan dónde apretar la gestión: el norte agrícola de Sinaloa vive de sus presas y de un ciclo que no perdona arranques secos.

Para el sector watertech, el mensaje es de timing: la resiliencia se construye en los años buenos. Tecnificación, medición y reúso se contratan mejor cuando la presa está llena que cuando el monitor vuelve a pintarse de café.

La sequía se fue. La memoria de cómo regresa no debería irse con ella.

Fuente original: Línea Directa

Más fuentes: N+ · La Jornada